jueves, 25 de noviembre de 2010

TEXTOS COMENTADOS DE ARISTÓTELES Y CONCEPTOS DEFINIDOS.


Por tanto, es evidente que la ciudad no es una comunidad de territorio para no perjudicarse a sí mismos y por el intercambio. Esto tiene que existir, si es que va a haber ciudad; pero no porque se dé todo ello hay ya una ciudad, sino que es la comunidad para bien vivir de casas y familias, en orden a una vida perfecta y autosuficiente. Ahora bien, esto no existirá si no habitan el mismo y único territorio y contraen matrimonios entre sí. Por eso surgieron en las ciudades relaciones familiares, fratrías, fiestas y diversiones para vivir en común. Y tal cosa es fruto de la amistad. Pues la decisión de vivir en común es amistad.”
                                                                                                        Libro III Cap.9, 6

El texto a comentar pertenece a la Política de Aristóteles, una de las obras que el filósofo de Estagira redactó mientras impartía ya clases en el Liceo. Al tratarse, por tanto, de una de sus obras de madurez. Asistimos en ella a un desarrollo pleno del pensamiento aristotélico alejado ya de las influencias platónicas. Por ello, la Política se caracteriza, entre otras cosas, por su carácter empírico. No pretende, como la República platónica, presentar un modelo ideal de Estado, una polis entendida como Idea, a la manera de Platón, sino, muy al contrario, realizar un estudio basado en la experiencia sobre la ciudad y sus distintas formas de gobierno. La filosofía de Aristóteles está marcada por un profundo realismo. Tras ser durante veinte años discípulo de Platón, y seguir varias de sus enseñanzas, Aristóteles consigue desarrollar una teoría propia que se aleja progresivamente del Idealismo platónico. El pensamiento de Aristóteles buscar solucionar los problemas reales desde la realidad misma. No en vano fue el fundador de la biología. pero sin renunciar por ello a un pensamiento formal, pues es también padre de la lógica. La biología y el estudio de la naturaleza aparece en toda su obra: a partir de ella se incorporan conceptos como el de fin, o el de autosuficiencia, que definiremos un poco más adelante. A este nivel, la importancia filosófica e histórica de Aristóteles se enorme: fue preceptor de Alejandro Magno. y sus aportaciones a diferentes ciencias aún siguen siendo discutidas hoy: lógica y biología, pero también física, metafísica ética y política, en un intento de abarcar todos los saberes de su tiempo y aportar ideas originales a todos.
La Política responde, como hemos dicho, a este carácter empirista del pensador griego: pretende ser sobre todo un estudio de la polis. De su origen y necesidad para el desarrollo de la vida humana, de sus diferentes clases, y de la forma de gobierno más adecuada, sin que en ningún momento deba entenderse de un modo universal, eterno, necesario o absoluto, sino siempre sujeto a las circunstancias y necesidades de cada pueblo. En su obra encontramos la primera clasificación de los regímenes de gobierno de la filosofía occidental, y todos estos aspectos harán que se convierta en una obra de referencia obligada para el pensamiento político a partir del siglo XIII, cuando el pensamiento aristotélico es recuperado para Occidente. Este carácter empírico de la Política se refleja a la perfección en un dato crucial para comprender el texto: la obra de Aristóteles está impregnada de la forma de vida propia de las polis griegas: la polis, se convierte, así, en el lugar propio y específico de la vida feliz. De modo que, como ocurriera en la propuesta política de Platón, la relación que se establece entre la ética (de la que nos ocuparemos en la siguiente pregunta) y la política es muy estrecha. El hombre que no vive en la ciudad, dirá Aristóteles, es una bestia o un dios, una pieza fuera del tablero.
EL FRAGMENTO DEL COMENTARIO PRETENDE DELIMITAR QUÉ ES UNA POLIS, Y CUÁL ES LA FINALIDAD DE LA MISMA. Las preguntas a las que podría contestar este fragmento son: ¿qué es la polis? ¿Para qué se forma? ¿Cuál es el fin último de la polis? Y aquí es precisamente donde aparece el contenido ético del que acabamos de hablar: si el fin de la ética es, como veremos, determinar la felicidad del individuo, el fin de la ciudad será precisamente que el hombre se realice dentro de ella. Una buena polis, una buena ciudad, es aquella en la que el hombre puede desarrollar todas sus capacidades, aquella ciudad que posibilita y facilita que el hombre sea feliz. Ética y política aparecen íntimamente conectados. El individuo no puede ser feliz en una ciudad injusta, ni puede haber una ciudad justa formada por individuos que no se realicen dentro de ella...

Conceptos:

Ciudad. En el mismo texto aparece la mejor definición posible: “comunidad para bien vivir de casas y familias”. La ciudad es el lugar específico del ser humano, allí donde el hombre llega a ser verdaderamente hombre, a realizar todas sus disposiciones: a ser feliz. Por eso, la ciudad no es una forma de vida creada sólo para beneficiarse del comercio, o con una misión puramente defensiva. El fin de la ciudad es la felicidad del hombre, que es, además, un animal “político”, es decir un animal que necesita vivir en la ciudad. El hombre para Aristóteles es, esencialmente, un ciudadano, y por eso la ciudad aparece acompañada siempre de un sentido ético.

Bien vivir. Es la felicidad. Aristóteles define la felicidad en Ética a Nicómaco como la actividad del arma dirigida por la virtud. Esta identificación entre felicidad y virtud es concretada un poco más, cuando AristótelesAristóteles, es el fin del ser humano.

Casas y familias. Son las unidades elementales de las que se componen las ciudades, expresión primigenia de la sociabilidad natural del ser humano. Aristóteles utiliza a menudo una metáfora organicista para comprender mejor la ciudad: si los individuos pueden entenderse como las “células” de la ciudad, las casas y las familias serían los órganos de la misma. Las familias estarían a medio camino entre el individuo y la ciudad. Muestran la dimensión naturalmente social del ser humano, pero no son suficientes para lograr la felicidad del mismo.

Vida perfecta. La vida perfecta es la vida del hombre feliz. Este concepto está directamente relacionado con el de felicidad. La vida perfecta es la de aquel ser humano que desarrolla su fin, su télos. La vida perfecta es la vida acabada (en telequia), plena, feliz. La vida perfecta implica la realización de todas las capacidades o potencialidades humanas, y esto no puede hacerse si no se vive en la ciudad.

Autosuficiente. Concepto tomado de la biología, quiere decir autárquico, que se basta a sí mismo. Si el ser vivo es ya autosuficiente, no necesita “relacionarse” con otros para sobrevivir. El hombre, sin embargo, no lo es, y sólo la vida en la ciudad hace al hombre autosuficiente. El animal político del que hablábamos antes necesita vivir en la ciudad y sólo dentro de la misma puede desarrollar una vida que se baste a sí misma, una vida en la que logre satisfacer todas sus necesidades.

Amistad. Puede entenderse como una virtud o “algo acompañado de virtud”. En cualquier caso, se trata de un elemento indispensable para que se forme una ciudad compacta, en la que los lazos sociales vayan más allá del puro interés o del beneficio. La amistad podría entenderse así, como una de las virtudes necesarias en la ciudad, pero también como un ingrediente necesario para alcanzar la felicidad. Si el hombre necesita de los demás para alcanzar la felicidad, la amistad jugará un papel muy importante en el logro de la misma.




Libro III Cap. 9, Párrafos, 5, 6 y 7


Los conceptos que hay que explicar son: ciudad, bien vivir, fin.
*      El texto, que se encuadra dentro de la filosofía política de Aristóteles, si bien incorpora ciertos elementos de carácter metafísico en el último párrafo, trata de las condiciones que debe reunir una comunidad humana para constituirse en ciudad, alguna de las cuales es esencial.
*      Se estructura en tres partes que se corresponden con los tres párrafos: 5, 6, 7

EN LA PRIMERA (5) de ellas repasa dos condiciones necesarias para la constitución de la comunidad política, pero no suficientes: la cohabitación en un territorio común (que no estuviesen dispersos) y la ayuda mutua. Ambas son condiciones que una ciudad debe cumplir, pero no son suficientes por sí mismas. Si se examina con detenimiento el asunto, veremos que ahí no hay ciudad si sus relaciones fueran exactamente igual antes que después de unirse y cuando estaban separados.

LA SEGUNDA PARTE (6) avanza más en la explicación de por qué tal asociación no sería una ciudad. Y es que la agrupación que merece tal nombre es, según Aristóteles la que no es simplemente una comunidad de territorio y para el intercambio de bienes, sino que, si bien esto lo necesita, pues deben compartir un territorio y contraer matrimonios entre sí, le falta lo esencial, aquella propiedad sin la que no puede existir una comunidad política, que es la queestá en consonancia con la naturaleza social del hombre. Debe ser una comunidad constituida para vivir bien, lo cual establece ciertas restricciones a las formas de asociación. Restricciones ordenadas al cumplimiento de su fin propio.

LA TERCERA PARTE (7), que es una extensión de la segunda, pero resume y concreta los presupuestos de la misma, es la que introduce explícitamente el concepto fundamental de la política y de toda la metafísica de Aristóteles: EL CONCEPTO DE FIN. Pero no se trata aquí de un fin contingente, o dependiente de nuestra voluntad, sujeto a cambios históricos o ideológicos, sino que se trata de un telos objetivo que nos constituye como seres humanos,de manera que todo está orientado a ese fin, que es la vida feliz y bella, o sea, la eudaimonía. En esta parte Aristóteles presenta una definición de ciudad. La esencia se expresa en la definición y en este punto nos presenta la naturaleza de la ciudad, su esencia, lo que es específico de ella, por eso viene dado por su fin propio, que es el bien vivir.

LA CIUDAD no es una simple comunidad de territorio, sino una estructura natural, metafísicamente anterior al individuo y a la familia por encontrarse como telos en la propianaturaleza humana. La vida plena, que es la meta de la ética, no se puede lograr sin la integración en la comunidad política. Por esta razón, en el pensamiento de Aristóteles, la ética se complementa con la política. La ética, se podría decir, reclama la política. Si el hombre es un animal más social que cualquier otro animal social exige, por naturaleza, que
esta tendencia se satisfaga con la participación en la vida política, el único espacio en el que puede florecer la virtud que, no lo olvidemos, es la excelencia, el mejor logro que corresponde al animal humano por el hecho de ser humano. Por eso la ciudad es una
comunidad perfecta, porque es la que puede proporcionar el conjunto de condiciones que requiere la afirmación de lo humano. No obstante, la ciudad de la que habla Aristóteles es una ciudad restringida al grupo de población que, por su naturaleza, es apto para la vida virtuosa. Ser ciudadano es un privilegio de los que de forma natural están dotados para la virtud. Para que esta virtud pueda ser cultivada se requiere tiempo libre, de manera que deben ser otros los que trabajen la materia.

EL BIEN VIVIR es el vivir acorde con las exigencias de lo específicamente humano. El animal humano necesita igualmente un entorno que lo confirme como humano. El lenguaje y el sentido de lo bueno y de lo justo es lo que le hacen animal político. Pues bien, la política es una actividad ordenada al cumplimiento de ese fin interno de la naturaleza humana, la eudaimonía. Pero este fin requiere de ciertas tendencias adquiridas y cultivadas conscientemente, ciertos hábitos, disposiciones, modos de vida (ethos) virtuosos. El cultivo de las virtudes reclama un lugar específicamente humano y una actividad igualmente humana. El primero es la ciudad, la segunda es la educación, que debe estar dirigida al mejoramiento, a la excelencia del ciudadano: una vida plena.
Este bien vivir es el fin del que no puede prescindir la ciudad y lo que la constituye como tal, no la simple ayuda mutua o participación en el progreso económico. Sin una idea substantiva de bien comúnmente compartida no hay ciudad.

El fin de la ciudad ya se ha dicho cual es. Lo que interesa ahora es subrayar la importancia de este concepto en la filosofía aristotélica. Partiendo de la observación de los animales, de su estructura y de sus funciones Aristóteles construye un pensamiento teleológico, basado en la idea de que todo en el cosmos tiene una función propia. La esencia de las cosas, según esto, es su actividad propia. Este conjunto de principios formales (forma) es lo que constituye su naturaleza. Por eso dice que conocemos la naturaleza de las cosas
observando su comportamiento regular y estable. Esto le conduce a rechazar las interpretaciones mecanicistas de los atomistas, que pensaban que el azar es la esencia del universo. Según Aristóteles la tesis atomista es ininteligible y contra intuitiva, pues no hay más que mirar nuestro entorno para pensar con sentido que la estabilidad de las cosas sólo se explica si suponemos alguna realidad estabilizadora y fija ella misma, capaz de sujetar dentro de un orden la tendencia de la materia al caos. Esto ya lo vio Platón al proponer su concepto de Demiurgo, como inteligencia rectora del universo, que inserta el orden en la materia caótica.
El hombre tiene, además de una vida material, estrictamente biológica, regulada por el alma vegetativa, otra esfera vital, la de la vida política cuyo fin propio es la vida bella y buena.