Mostrando entradas con la etiqueta 3ª EVALUACIÓN: Hª DE LA FILOSOFÍA; ORIENTACIONES PARA LOS TEXTOS DE ESTA EVALUACIÓN.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 3ª EVALUACIÓN: Hª DE LA FILOSOFÍA; ORIENTACIONES PARA LOS TEXTOS DE ESTA EVALUACIÓN.. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de marzo de 2011

ORTEGA Y GASSET

¿QUÉ ES FILOSOFÍA? (resumen con las ideas principales de la obra)

1. INTRODUCCIÓN:
1.1 Como dice Aristóteles, el hombre tiene un deseo natural de saber. La actividad filosófica responde a esa necesidad propia del hombre; él percibe su ignorancia y trata de llenar este vacío con la filosofía. Por eso la filosofía se manifiesta como un proyecto, una utopía.

2. SOBRE LA FILOSOFÍA EN GENERAL.
● La filosofía no es historia de la filosofía; exige construir un sistema de pensamiento propio.
●Tampoco es ciencia: la filosofía se plantea preguntas radicales y primeras mientras que las ciencias se plantean problemas concretos y susceptibles de solución; además las ciencias tienen una dimensión práctica por la utilidad que se busca en sus descubrimientos.
● Ortega concibe la filosofía como deporte: no es tan seria como la vida ni tan inocente como el juego. La filosofía trata de ideas; y a este respecto distingue entre ideas y creencias.
● Su método es circular; no sigue un camino recto sino que se aproxima a su objeto trazand o círculo para tener así una visión más completa de su problema.

3. HACIA UNA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA FILOSOFÍA.
● EL OBJETO DE LA FILOSOFÍA ES EL UNIVERSO, pero no como lo entiende el físico, sino como "todo lo que hay"; el filósofo aspira a un conocimiento absoluto; por eso a priori no sabe lo que busca; pretende conocer "todo". Pero además el filósofo ignora si ese "todo" será cognoscible, si su problema tiene solución (puede que ese Universo sea opaco al conocimiento o que nuestro conocimiento sea limitado).
Por la naturaleza de su objeto la filosofía no se apoya en verdades previas; obedece a un imperativo de autonomía.
● El criterio de verdad que utiliza es la EVIDENCIA, que no es sólo sensible (así se aleja de los positivistas), sino también insensible, o racional. La intuición evidente nos produce datos o verdades primeras del Universo, pero también podemos apoyarnos en el razonamiento o inferencia, a partir de esos datos, para construir nuevas verdades.
● Uno de los primeros datos del Universo es LA DUDA; la evidencia del pensamiento. En este dato se funda la filosofía idealista y la supremacía de la conciencia sobre la realidad. Pero en el pensamiento hay dos cosas: el pensar y lo pensado.
El hombre antiguo no ha descubierto el pensamiento y vive volcado hacia la realidad exterior (realismo ingenuo). El hombre moderno, sin embargo, se repliega sobre sí mismo y hace depender el mundo de su conciencia.
● EL TEMA DE NUESTRO TIEMPO: ¿Cómo pueden superarse estas dos posturas contrapuestas? Para eso hay que utilizar nuevas categorías filosóficas ya que de otra forma volveríamos a las viejas posturas (realismo e idealismo). El error de Descartes fue sustancializar el pensamiento, usando una categoría del viejo realismo. Por eso el idealismo se convirtió en subjetivismo (hacer depender las cosas del que piensa cuando también el que piensa depende de las cosas).
El dato radical es ahora la existencia conjunta de la subjetividad y el mundo. ¿Cuál es la nueva categoría para referirnos a ese hecho radical? "'mi vida'... Me es dada 'mi vida', y mi vida es ante todo un hallarme yo en el mundo". Todo lo que hay está dentro de la vida, desde la matemática al universo mismo.
● ¿QUÉ ES LA VIDA?
Vivir es lo que somos y lo que hacemos, pero ante todo, saberse en el mundo.
La vida es encontrarse en el mundo; pero no es primero el yo y después el mundo, sino ambos a la vez.
Otra característica de la vida es una cierta libertad. La vida deja un cierto margen de posibilidades. No somos libres para estar en el mundo pero sí para dejar de estar.
La vida es decisión. No estamos seguros en nuestra libertad; hay que decidir entre esas posibilidades.
Eso nos lleva a hablar de la vida no solo como lo que es, sino como lo que va a ser (la gran paradoja del vivir). La última característica es, pues, la dimensión de futuro.
● ESAS CARACTERÍSTICAS DEL VIVIR HUMANO NOS LLEVAN CATEGORIZAR LA VIDA, EN SENTIDO FILOSÓFICO.
La primera es la de encontrarse, darse cuenta de sí. Yo consisto en ocuparme de lo que hay en el mundo, y una forma de ocupación es la filosofía...
La segunda es la de circunstancia. Aquí hace referencia Ortega a la vida como posibilidad. Las circunstancias hacen que nuestra vida sea a la vez libertad y fatalidad.
La tercera la vida como futuro. Vivimos el presente con proyección al futuro: "Nuestra vida, queramos o no, es en su esencia misma futurismo". El pasado es la dimensión de fatalidad de la vida, pero esa fatalidad deja abierta una puerta: el futuro, que nos permite decidir lo que vamos a ser. Por eso la preocupación va unida a la vida, y también la angustia. Así volvemos al principio: filosofar como parte del vivir, la necesidad de conocer como dimensión de la vida. Pero ahora nos sentimos más seguros porque ahora sabemos a qué atenernos.


NIETZSCHE

Así habló Zaratustra. (2)


... Pero en lo más solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se transforma aquí el espíritu, quiere conquistar su libertad como se conquista una presa, y ser señor en su propio desierto.
Aquí busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, con el gran dragón quiere pelear para conseguir la victoria.
¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? “Tú debes” se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice “yo quiero”.
“Tú debes” le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso y en cada una de sus escamas brilla áureamente el “¡Tú debes!”.
Valores milenarios brillan en sus escamas, y el más poderoso de todos los dragones habla así: “todos los valores de las cosas — brillan en mí”.
“Todos los valores han sido ya creados, y yo soy — todos los valores creados. ¡En verdad, no debe seguir habiendo ningún “Yo quiero!”. Así habla el dragón.
Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa?
Crear valores nuevos —tampoco el león es aún capaz de hacerlo: mas crearse libertad para un nuevo crear - eso sí es capaz de hacerlo el poder del león...


COMENTARIO
Nos encontramos ante un texto del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, uno de los más importantes filósofos del siglo XIX, padre del irracionalismo y del vitalismo. Desde muy joven destacó por su gran capacidad intelectual: siendo uno de los mayores genios de su tiempo, consiguió trabajar como filólogo en la Universidad de Basilea, pero también se granjeó la envidia de muchos de sus contemporáneos. Si unimos el rechazo que Nietzsche encontró en el mundo académico al difícil carácter del pensador alemán y a la enfermedad que le acompañó en sus últimos veinte años de vida, podemos entender un poco mejor el principal mensaje de su filosofía, resumida fundamentalmente en una palabra: crítica de todo y contra todo, principalmente de todos los valores propios de la civilización occidental. Enfrentándose a diversos valores y conceptos, Nietzsche irá ampliando el eco de lo que podríamos denominar su tesis fundamental: que la vida se imponga sobre la razón y el pensamiento.


De hecho, la obra a la que pertenece el fragmento a comentar está construida precisamente sobre esta propuesta. Se trata de Así habló Zaratustra, libro en el que Nietzsche encarna en el profeta Zoroastro el mensaje esencial de su pensamiento: una religión sin otro dios que el hombre convertido en superhombre, es decir, al margen de cualquier limitación racional, moral o filosófica. La muerte de Dios es entonces el negativo de esa fotografía del superhombre que desarrolla Nietzsche a lo largo de toda la obra, en la que los aforismos y el lenguaje metafórico y simbólico pretenden constituirse ya como una ruptura con el discurso racional, argumentado y estructurado. A través de su predicación, Zaratustra trata de invertir los valores morales y culturales de occidente, tanto en el contenido como en la forma de sus “sermones” de manera que el libro de Nietzsche supera, en cierto modo, el concepto tradicional de ensayo filosófico.
En concreto, el fragmento propuesto es un célebre pasaje en el que Nietzsche, a través de Zaratustra, describe la evolución moral del ser humano en lo que él denomina las “tres transformaciones”. Así, pasaríamos de un primer momento en el que el hombre es pura obediencia a cualquier autoridad exterior a una segunda forma de vida en la que se busca en la racionalidad el origen y el fundamento del comportamiento moral. Este cambio es el que aparece descrito en el texto. Pero también esta es una etapa transitoria: antes o después se desembocará en el tercer espíritu, capaz de crear valores por sí mismo. Con todo, la valoración de Nietzsche de este segundo espíritu, encarnado por el león no es del todo negativa, ya que abre el espacio de libertad necesario para la llegada del superhombre. Con este texto, se podría contestar a la siguiente pregunta: ¿Cuáles han sido los principales patrones de comportamiento del ser humano en el terreno moral? En el fragmento aparecen reseñados dos: la obediencia ciega y la búsqueda de una acción libre basada en la razón.
Términos subrayados:
·       Libertad: este concepto adquiere en Nietzsche un nuevo sentido vital y antropológico. No es la capacidad de elegir en cada caso, sino más bien la capacidad de elegirse, de hacerse, de crearse uno mismo en cada uno de nuestros actos. La libertad se convierte así en uno de los valores supremos de la propuesta nietzscheana, hasta el punto de proponer la desaparición de todo tipo de límites a esta nueva concepción de la libertad.
·       Debes: este verbo representa la autoridad moral exterior que trata de imponerse sobre cada uno de nosotros. Sea desde el campo de la religión, la moral o la política, a menudo el individuo recibe imperativos externos que cargan sobre sus espaldas la responsabilidad de llevar a cabo una acción determinada, sin que siempre esta sea deseada, querida o buscada. Por eso el deber se convierte en algo negativo, castrador de la vida.
·       Yo soy: en este contexto, el dragón representa esa autoridad externa, por lo que cuando afirma ser todos los valores en realidad está tratando de que el sujeto no vea más allá de esas normas externas, más allá de esos valores creados, es decir, que no desarrolle su libertad. Las instancias externas antes referidas se atribuyen la legitimidad moral, cuando en realidad están imponiendo su voluntad.
·       Quiero: Es la expresión más sencilla de la voluntad humana. El querer articula además las emociones, los sentimientos y las pasiones, todo aquello que la razón niega, y por ello se convierte en el gran enemigo del “deber”.
·       Valores nuevos: son los valores morales que han de dar paso al superhombre, invirtiendo la moral judeocristiana imperante en occidente. A todos los valores teológico-racionales que se han venido desarrollando en la civilización occidental a lo largo de veinte siglos, le opone Nietzsche la vida y la voluntad como únicas alternativas viables para escapar de la decadencia.



lunes, 28 de marzo de 2011

3ª EVALUACIÓN: Hª DE LA FILOSOFÍA; ORIENTACIONES PARA LOS TEXTOS DE ESTA EVALUACIÓN.





NIETZSCHE

SOBRE VERDAD Y MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL.

(INTRODUCCIÓN)
Esta obra fue escrita por Nietzsche en 1873 y no será conocida hasta el año 1903, año en el que se publica como escrito póstumo. En ella como en el resto de los llamados escritos de juventud, podemos encontrar ya algunos de los grandes temas de su filosofía. Concretamente en esta obra se ocupa de abordar una crítica radical al conocimiento. Los conceptos de verdad y mentira no tienen aquí ninguna significación moral, sino que hacen referencia a funciones del intelecto humano. ¿El intelecto humano es capaz de alcanzar la verdad o lo que entiende por tal es solamente una ficción, una mentira?
A partir de Sócrates y Platón, los grandes inventores de los conceptos, el intelecto humano ha tenido la pretensión de alcanzar el ser, la realidad; y  es en esta pretensión donde radica la “mentira” del entendimiento. Porque “mentir en sentido extramoral” es extrapolar la realidad mediante conceptos y símbolos que en realidad sólo son metáforas; y elaborar con ellas los mitos, la ciencia y el conocimiento en general.
La obra está dividida en dos partes, en la primera parte estudia el lenguaje y la idea de verdad y en la 2ª parte plantea una filosofía del arte. El texto a analizar pertenece a la primera parte, concretamente en este párrafo Nietzsche plantea.

●Para facilitar la comprensión del texto hemos dividido la primera parte en 6 párrafos (en el texto 10)  a los que hemos dado unos títulos explicativos que en el original no existen.

PÁRRAFOS 1-2-3
I. La necesidad del conocimiento en el ser humano: comienza por ver la necesidad de la inteligencia y el conocimiento de la realidad como medio de conservación del ser humano.
PÁRRAFO 4
II. La aparición de la noción de verdad: donde considera verdad como mentira colectiva necesaria para sobrevivir y la represión inconsciente de esta mentira.
PÁRRAFO 5
III. Pensamiento y lenguaje: estudia el pensamiento y el lenguaje, cuya uniformidad supone una utilidad social (contrato social) y un sentimiento de ser veraces, se premia la verdad y se `penaliza la mentira. El origen del lenguaje no sigue un proceso lógico, ya que su fundamento está en la imaginación creando metáforas. 
PÁRRAFO 6
IV. La formación de los conceptos: el concepto es solo una palabra que pretende  clasificar por iguales, cosas que son diferentes, por eso es una mentira. 
PÁRRAFOS 7-8
V. ¿Por qué buscamos la verdad?: la verdad es cosa de cada pueblo, una mentira necesaria para vivir que posibilita la vida en sociedad.
PÁRRAFO 9-10
VI. La verdad es imposible: la verdad es antropomórfica es una elaboración y creación humana pero que luego el hombre se olvida de ello, por eso: “No hay nada que sea verdadero en sí, real y universal” al margen del hombre.
 PÁRRAFOS 1-2-3
1-2 [Utilizando un lenguaje propio de la fábula, y más cercano a la literatura que a la teoría filosófica (esto no es casual en Nietzsche), el autor describe un mundo, el nuestro, en el que sus habitantes, los humanos, inventaron un día el conocimiento. Nietzsche nos hará ver mediante esta narración que la creencia en la verdad y en el carácter primigenio del conocimiento es falsa: un mero artilugio para hacernos creer que somos el centro de la creación. El conocimiento depende del lenguaje, y éste es un invento humano. Cualquiera que construyera uno (un simple mosquito) creería poseer también la perfección del conocer. De entre todos los hombres, el filósofo es el más orgulloso, pues es quien cree con más vehemencia en esta ficción. Aquí se intuyen ya algunas de las constantes que Nietzsche va a mantener a lo largo de este escrito: a) la verdad no existe, no es más que una ficción; b) el conocimiento es en realidad un error motivado por el orgullo humano, una falacia de un intelecto que se cree superior; c) consecuentemente, la historia de la filosofía es la historia de ese error.]
3[El conocimiento, el saber, y, tanto más, la filosofía son las ficciones que protegen al hombre, la especie más débil precisamente por necesitar de ellas. Pero la forma de este conocimiento, los conceptos, el lenguaje, no son más que descripciones “superficiales” que derivan de las impresiones sensibles o estímulos externos. La naturaleza no nos impacta originariamente con palabras, sino con un torrente de sensaciones múltiples. Nietzsche contrapone aquí implícitamente su biologismo y su “sensualismo” (afirmación de la superioridad de lo biológico y lo sensorial sobre lo lógico y lo intelectual) al racionalismo propio del pensamiento occidental desde Parménides y Platón. Si fuéramos capaces de vernos por un momento así, como simples seres vivos, y no como orgullosos creadores de conceptos, nos daríamos cuenta de que, en realidad, no sabemos nada sobre nosotros mismos. Tan solo creemos que sabemos (ficción). De hecho, ni siquiera conocemos nuestro propio cuerpo y sus reacciones. Adicionalmente, Nietzsche utiliza como ejemplos de que vivimos constantemente dentro de ficciones los vicios y mentiras propios de nuestro comportamiento social.]
4[Párrafo muy importante. Nietzsche introduce explícitamente la cuestión del LENGUAJE. El lenguaje es una invención (no es algo, pues, “originario” en el sentido de propio del “estado natural de las cosas”), cuyo objeto es proteger a los hombres unos de otros y evitar la guerra de todos contra todos (bellum omnium contra omnes) que, según afirmaba Thomas Hobbes dos siglos antes, constituiría el estado propio de los hombres (estado de naturaleza) anterior a toda forma social. Nietzsche considera el lenguaje como un pacto, al que agrega el calificativo de gregario. El pacto gregario nos hace obedecer convenciones (las convenciones que impone el propio lenguaje a la realidad: básicamente, la distinción entre lo verdadero y lo falso, en sentido extramoral, y entre el bueno (el que dice la verdad, el que no miente) y el malo (el que no dice la verdad, el mentiroso), en sentido moral. De que las sociedades hayan hecho prevalecer la verdad sobre la mentira se deriva nuestra seguridad en que obramos correctamente cuando no mentimos, y por tanto, de que una sociedad así construida sería “agradable” y nos “conservaría” en tanto especie. En esta visión convencionalista del lenguaje y la verdad (opuesta a la teoría de la verdad por correspondencia) se encierra la idea de que ambos conceptos señalan también límites que permiten excluir. Nietzsche se pregunta (en modo exclamativo, un tanto teatral), si ese lenguaje que ha sido delatado como ficción es apto para expresar la multiplicidad de “realidades” que conforman el mundo. Vuelve a apreciarse la influencia biologista (e incluso romántica) de nuestro autor, al denominar “impulso enigmático” a esa tendencia del hombre hacia la verdad.]
5[En este párrafo, uno de los más reiterados por los comentaristas, Nietzsche nos expone su VISIÓN GENEALÓGICA DEL LENGUAJE. El lenguaje surge de un triple proceso de metaforización o desplazamiento de una realidad original: primero, el mundo se nos presenta como un conjunto de impresiones y estímulos nerviosos. Éstos son convertidos luego en imágenes (primera metáfora). Las imágenes se convierten en sonidos (segunda metáfora). Y, por último, los sonidos en palabras, en lenguaje. Pero el lenguaje sólo existe porque prescinde de aquellas experiencias individuales que constituían las impresiones nerviosas: se forma igualando lo no igual, prescindiendo de las diferencias de género y de especie. El lenguaje no traduce, sino que oculta la realidad originaria del mundo, la hipotética y enigmática X o cosa en sí. Y más aún: mediante el lenguaje confundimos extraordinariamente la naturaleza de la realidad, creyendo que en ésta existen cosas tales como lo masculino y lo femenino, lo bueno y lo malo, o la verdad y la mentira]
6
[Las palabras deben servirnos, en su unicidad, para situaciones diversas y diferentes entre sí. No existe nada que se corresponda en la realidad con una “hoja” o con una “mesa”. Lo mismo sucede con lso valores morales: no existe nada parecido a la “honradez” o la “bondad”. Todos estos conceptos ocultan las diferencias entre acciones individualizadas, a favor de denominaciones comunes que nos permiten “creer” que sabemos qué es la honradez, o el bien. Así pues, lo que con más vehemencia creemos saber es aquello que más ignoramos]
[A la naturaleza le traen sin cuidado nuestras metáforas, nuestras denominaciones: no entiende de géneros, ni de conceptos. Todas nuestras descripciones del mundo, incluida la ciencia, son sólo proyecciones antropomórficas, es decir, proyecciones de propiedades que “suponemos” que están en las cosas sólo porque las hemos construido a partir de ellas. Como dirá Nietzsche a continuación: esto es como asombrarse de haber encontrado tras un matorral algo que nosotros mismos habíamos puesto ahí] La omisión…
7-8 [Párrafo crucial: LA VERDAD no es una esencia auténtica y objetiva de las cosas, sino el conjunto arbitrario y ficticio de denominaciones que nosotros hemos introducido en la experiencia para organizarla, estructurarla y extrapolarla a cualquier situación. El origen de la verdad no es natural, sino literario: la verdad es un ejército móvil de metáforas y desplazamientos del sentido originario de la experiencia humana. Al imponerse el concepto de Verdad en la Grecia clásica, nuestra experiencia de la realidad quedó para siempre sometida al orden de los conceptos. Cada concepto en su lugar, y frente a su opuesto, como en un gran columbarium romano. Desde entonces, la Verdad es correlativa de y a la vez opuesta a la Mentira, a la que necesita para hacerse comprensible (el que dice la verdad queda separado del que miente). En el orden moral, la sociedad queda dividida en buenos y malos, las acciones en justas e injustas, y con estas divisiones artificiales los hombres han encontrado un modo de dominar su miedo a ser libres. Además, el trabajo magistral de la filosofía, refrendado luego por la religión, ha consistido en convencernos, a base de tapar el auténtico origen de nuestro lenguaje, de que la Razón humana es la capacidad suprema, pues a ella conviene el conocimiento de esos conceptos universales que nos hacen hombres y nos levantan frente a las bestias: la Razón aniquila a la experiencia individual, artística, espontánea, del artista, del hombre intuitivo, trágico. La Razón es universal porque contiene valores universales: esa es la gran mentira de los filósofos-momia. En realidad, la Razón no tiene otro aspecto de universalidad que el que le presta la gigantesca mentira del lenguaje, dirá Nietzsche]
9-10
9[El concepto de Verdad, el concepto absoluto (del que son correlato el resto de universales filosóficos: el Bien, la Belleza, la Razón, la Justicia, el Conocimiento) es fruto del OLVIDO, dice Nietzsche. Del olvido de un mundo primitivo de experiencias individuales: el mundo de la tragedia y de los mitos, en el que las cosas, los hombres y los dioses tomaban formas intercambiables, eran unas veces una cosa y otras veces otra diferente. El olvido de nuestro auténtico origen se ha producido por el endurecimiento y la petrificación de la gran metáfora del lenguaje: nuestros conceptos más importantes parecen portar desde siempre una carga natural: la carga de la representación. Se les ha supuesto isomórficos con respecto a la realidad, cuando no son más que desplazamientos de la misma. Pero ese olvido tiene un sentido profundo: necesitamos creer en los significados universales del lenguaje para protegernos unos de otros. Necesitamos saber que existe el bien y el mal, para sentirnos seguros en el lado de los buenos. Así, dice Nietzsche, sólo mediante ese olvido puede el hombre vivir con alguna calma y seguridad. Pero, advierte, el que una metáfora se haya endurecido por su uso no garantiza en modo alguno que sea necesaria, legítima, o verdadera]
10 Un párrafo dedicado al conocimiento científico: es de suponer que los conceptos científicos, las leyes de la naturaleza y, en suma, todo ese saber que “tanto respeto nos impone”, habrá de estar preso de la misma ficción que envuelve a todo lenguaje conceptual. En realidad, las propiedades de las cosas sólo se corresponden con las características que nosotros hemos introducido en ellas, y no con hechos objetivos. ¿Qué sabe una “masa” de su peso? ¿Qué sabe una “órbita” de su circularidad? Otra vez se hace presente el ejemplo del matorral: ¿nos asombraremos de que la realidad parezca “lógica” y “estructurada” si nosotros hemos inventado un sistema de representación lógico y estructurado para hacerla comprensible? Supongamos que tenemos una superficie de arena, de forma irregular. Ahora le aplicamos un molde hecho por nosotros en forma de celdas. Al levantar el molde, la arena queda perfectamente delimitada en áreas cuadradas, según la forma del molde. Entonces decimos que la arena está dispuesta ordenada y lógicamente. ¿Qué mérito hay en ello? Igualmente, las leyes de la naturaleza, según Nietzsche, no dicen “nada” de la auténtica realidad natural, sino sólo se relaciones introducidas ficticiamente por el hombre en la naturaleza. Si yo digo que la fuerza es igual a la masa por la aceleración, ello no me enseña un ápice de qué cosa es la fuerza o la aceleración: sólo establece una relación entre estos conceptos utilizando un instrumento (la matemática) construido por el hombre precisamente para establecer relaciones: ¿deberé asombrarme, pues, si en el futuro, las fuerzas y las aceleraciones están ligadas entre sí?]